jueves, 19 de marzo de 2009
Diecinueve, treinta y siete
Espero algún día, retribuirte todo el amor que sientes por mí.. Porque de alguna u otra manera, surgen situaciones equivocas, que alteran nuestro orden habitual e inestable. Orden que pende de un hilo de un gusano de seda, seda tu piel, seda tu alma, seda tu vida.
Mi vesania es incurable, pero mi dolor es curable, solo tu lo detienes y el dia que me confirme el estar contigo para siempre, se detendrá.
Yo no te engaño, yo no juego contigo, yo no te despojo, yo no te humillo.
Con este dolor me quema el agua, y me alivia tu fuego.
Ahora mismo siento un olor en mi boca, un olor extraño. Se asemeja a una mala sensación. Serafines encandilan mis oidos, se siente como un dia en el hades.
Presiento el por que estás afectada ya no solo por esta lontananza, si no por la inestabilidad emocional que signfica no estar conmigo y el no creer a mi palabra, que indudablemente no es sagrada para tí.
Junto tu anillo de compromiso te digo lo siguiente:
"Que me lleve Perséfone si te miento. Que me asesinen si juego contigo.
Que me castigen como a las prostitutas en la biblia, si te humillo."
Yo solo te Amo
Carla Sepulveda Toro.
pd: Ojala marte no domine nuestras vidas
Etiquetas: Amor, Calas, Carla, Cuentos infantiles
José Hernández B a las 7:29:00 p. m.
miércoles, 18 de marzo de 2009
Desde Vesania
Carla Teresa Sepúlveda Toro.
Vesania no es una cuidad de Europa del este, no es el nombre de una persona. Es un estado mental, mejor dicho locura.
No los confundo más, si quieren saber, esto no me sucede a menudo a mi. Aunque a veces si, como en el hecho de pensar en que alguien esta leyendo este blog medio naufrago en este mar hexadecimal, decimal y alfanumérico cuantico, trásfugo.
Pocas veces me dan ánimos de escribir, porque mas que hacerlo, vomito. Vomito frases inconexas llenas de pensamientos propios, que nacen de mi hipotálamo golpeado.
Ese hipotálamo en que se almacenan las endorfinas que reducen mi dolor, aumentan mi alegría, reducen mi ansiedad y aumentan mi amor por una mujer especial.
Tan especial que llena cada agujero, desde mis poros hasta mis células sanguíneas. Eres mi esencia creadora de la vida, que me la otorga.
Vives en ese jardín de nepentes, al cual te voy a encontrar una vez al día, para que estés junto a mí. Tomas mis desgracias y fallas y me transformas en un sujeto desmesudaramente sublime, para ti. Sublime... Sublime y delicado. Como tú mujer especial. Mi mujer de vida, siento tu pletorica presencia apacible, que me mantiene manso y a la vez vivo. Colocas en alerta todos mis sentidos, tangibles. Siento como mi saliva desciende y humedece mi boca, necesitada de la tuya. Siento como mis oídos, esperan por una carcajada tuya,
por un te amo José, por un te adoro mi amor, por un José eres el amor de mi vida.
Ese aguardo cuasi violento, me martiriza de una manera tierna. ¿Tierna? te preguntas tú. Sí, tierna, porque es el aguardo más esperanzador e importante de todos mis tiempos.
Mujer especial, estos párrafos están dedicados a ti, con toda mi prestancia posible, desde este anonimo lugar.
Etiquetas: Antibioticos, Carla, Vesania
José Hernández B a las 7:18:00 p. m.






